No cabe duda de que el anime, manga erótico ha abierto una brecha inédita y ha ocasionado estragos en el mercado mundial,
pues la cultura japonesa siempre ha disfrutado de una sana visión del sexo como fuente de diversión y entretenimiento, y su presencia es normal es las historietas y caricaturas.
De ahí que los desnudos, la tensión sexual entre los personajes y los mensajes eróticos, como las faldas que se levantan para mostrarnos por breves instantes sus calzoncitos blancos o provocativos ligueros, son muy frecuentes. Es decir, el hentai no tiene pudor y ha invadido todos los géneros desde los años 70: las series infantiles, en las que son frecuentes los diminutos perturbados (el maestro Haposai, de Ranma ½, obsesionado con la ropa interior femenina), la ciencia ficción, con sus febriles cyborgs los sexy androides de
Appleseed, las historietas para niñas, plagadas de una idílica homosexualidad masculina (Chica marioneta X).
Pero lo que verdaderamente altera los sentidos en todo el mundo es la desorbitada obsesión nipona por las lolitas perversas dispuestas a todo. La fiebre por este genero ha empujado a los canales de cable especializados en animé, como
Locomotion, a transmitir series con una mayor carga erótica.
Material extraído de la:
Revista semanal Día Siete no. 195.
Por: Eduardo García García